Hace unos cuantos años escribí un artículo interesante sobre la hipotética existencia de un universo paralelo, denominado En busca del Universo paralelo. Aquí os recuerdo el enlace: https://teresaversyp.com/articulos/en-busca-universo-paralelo/

Ahora voy a prestar una especial atención a la hipótesis de las realidades alternativas, universos múltiples o realidades paralelas, puesta en escena por Huge Everett en la década de los años 50.

 

 

Dicha hipótesis está directamente relacionada con el Principio de Superposición Cuántico. Recordando este principio, antes de cualquier medición u observación, resulta que una partícula puede estar en varios estados a la vez (estar en dos sitios a la vez, girar en sentidos inversos simultáneamente, estar en dos estados energéticos…). En general, pues, se considera que cualquier partícula antes de ser observada está en una superposición de estados, pero que desde el momento en que es observada elige uno de estos estados. La simple interacción con el entorno destruye la superposición de estados, proceso llamado decoherencia cuántica. En dicho principio se basa la computación cuántica, que realiza cálculos basados en superposición de múltiples qubits, procesando información millones de veces superior al de cualquier ordenador convencional.

Basándose en el Principio de Superposición, surge la Interpretación de los Universos Múltiples de Everett. Para cada posibilidad o estado cuántico habría un universo paralelo o realidad alternativa. Cada vez que se realiza una medición cuántica o ocurre una decisión el Universo se desdobla ramificándose en múltiples realidades sucediendo al mismo tiempo. Por cada decisión cuántica, habría un universo alternativo. La razón del porqué en la vida cotidiana no vemos una partícula en dos estados a la vez, es porque la otra posibilidad sucede en un universo alternativo, del cual no seríamos conscientes. Pongamos el ejemplo de tirar una moneda tres veces y apuntamos los ocho resultados diferentes, un problema típico de probabilidad matemático:

 

 

Para cada posibilidad en la primera tirada (cara o cruz), tendríamos ambas posibilidades en la segunda tirada, y de forma similar en la tercera, de tal forma que obtenemos 8 resultados posibles en total. En términos de la Teoría de las Realidades Paralelas, obtendríamos 8 líneas evolutivas diferentes sucediendo todas al mismo tiempo. Y por lo tanto ocho realidades: todas sucediendo simultáneamente. De forma metafórica, es como los diferentes programas que se dan simultáneamente en la televisión, canal que luego seleccionamos según nuestras preferencias. Algo similar pasaría con estas realidades simultáneas. Se podría considerar nuestra existencia como una red de caminos, de bifurcaciones, de posibilidades. Cada decisión, cada actitud, cada creencia actúa como un acto de observación que hace que unas de las potencialidades/posibilidades se hagan realidad y otras permanezcan en un estado latente, siendo solo conscientes de una rama evolutiva particular.

 

 

Muchas realidades posibles podrían estar sucediendo de forma paralela sin que seamos conscientes. Como comenté en el artículo precedente, sé de personas que me cuentan que a veces son conscientes de otras vidas, otros momentos sin ninguna explicación lógica. Incluso una médico me comentó hace tan solo algunos días acerca de la historia de una persona que de pequeño estuvo a punto de ser atropellado por un coche, en una fracción de tiempo muy breve, le vino a la mente el poder escoger en aquel instante seguir vivo o no, y en aquel apreciado momento escogió por vivir. Estuvo totalmente consciente de ambas posibilidades hasta que escogió.

Así pues, se ha sugerido la posibilidad de líneas evolutivas diferentes y por lo tanto de diversas líneas pasadas coexistiendo,  y ello podría explicar algunos fenómenos dentro de la psicología tales como el déja-vu o el efecto Mandela. Este último, no tan conocido, se refiere a un fenómeno de percepción de la realidad en la que una gran cantidad de personas dicen tener claros recuerdos de cosas y sucesos que nunca ocurrieron o que son diferentes a lo que señala la historia. Es cuando muchos comparten un falso recuerdo. Es como si la realidad hubiera cambiado y fuera diferente a como lo recordamos. Aunque el efecto Mandela suele ser adjudicado a una falla de memoria colectiva, habríamos de considerar otras alternativas explicativas.

Ello me recuerda un artículo que leí hace tiempo, denominado The Nature of Time. A Link between the Present and The Past, del autor E.A. Faidysh, publicado en la revista Consciousness and Physical Reality, Vol.3, 2001, de los editores O.P. Burmistrova, E.K. Borozdin y K.G. Korotkov. En él se señala, según la Teoría Cuántica, que en función de la dualidad onda-partícula característica de todo ente físico, un evento u objeto no pertenece solo al momento presente, sino que se extiende hacia el pasado y hacia el futuro tal como se observa en la fig.2 de dicho artículo:

© The Nature of Time. A Link between the Present and The Past, del autor E.A. Faidysh, publicado en la revista Consciousness and Physical Reality, Vol.3, 2001

 

Según este gráfico, objetos y procesos físicos separados en el espacio-tiempo pueden estar íntimamente conectados. Y es que la esencia del espacio-tiempo es más misteriosa de lo que podamos imaginar. Un enigma por descifrar. Todavía en la Física falta la construcción de una teoría satisfactoria que una la Teoría de la Relatividad con la Teoría Cuántica. A nivel cuántico diminuto el espacio-tiempo parece un campo pixelado en que cada píxel tiene un tamaño de 10-33cm (escala de Planck) con una cantidad ingente de información codificada en su estructura, mientras que a escala macroscópica del propio Universo, este parece como un tejido suave, pero deformable en presencia de objetos de ingente tamaño, como soles, planetas y otros objetos cósmicos. El cómo aunar ambas teorías de forma satisfactoria es tema de estudio actual y futuro sin duda alguna.

Pero volviendo al efecto Mandela, cabría la posibilidad de que fuera posible realmente la existencia de una memoria colectiva que difiriera de la línea histórica vivida con sus correspondientes sucesos, y que nadie cuestionaría. Pero, cabría la posibilidad de que en realidad hubiera diferentes líneas evolutivas temporales igualmente válidas, pero no perceptibles para la mayoría, pero que en ciertas ocasiones se produjera una coherencia cuántica a nivel psicológico en que estaría involucrada la consciencia, y por lo tanto, la memoria. De momento, esta disertación cae en el ámbito hipotético, pero posible. Me recuerda una charla del fundador de la empresa D-Wave, Geordie Rose, en la que aseguraba que la computación cuántica daría el primer paso a la exploración de dichos universos paralelos y que sería posible acceder a las informaciones correspondientes. Los ordenadores cuánticos podrían ayudar a descifrar e incluso comunicarse con dichas realidades alternativas permitiendo descubrir otras dimensiones y realidades presentes.

Veremos qué acabará pasando y cómo se irán resolviendo próximamente todos estos enigmas en relación con la naturaleza del tiempo, del propia espacio, y de nuestra propia naturaleza, según mi opinión, profundamente multidimensional.

© Teresa Versyp, abril 2026

 

 

 

 

 

 

 

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