Hoy comparto con todos vosotros la presentación del libro ‘La Dimensión Cuántica, de la Física Cuántica a la Conciencia‘. En ella expongo el camino que me llevó a plasmar en este libro mi búsqueda interior y mis investigaciones en el campo de la cuántica, física de partículas elementales y cosmología.

Presentación de ‘La Dimensión Cuántica’

Rodeada de libros de física con fórmulas matemáticas complejas y ecuaciones difíciles de resolver, libros diversos de divulgación científica, artículos sobre Física Cuántica y Cosmología,… me preguntaba: ¿Cómo descifrar el código complejo contenido en esta bibliografía? Todo este bagaje contenía para mí una esencia y una información interesantísima inscrita en sus ecuaciones. Pero, también sobre mi mesa de estudio aparecían novelas con mensajes entre líneas, libros sobre misticismo y diferentes libros esotéricos. El hecho de manejar todo este material era como un diálogo entre mis dos hemisferios cerebrales, ambas polaridades: el Yin y el Yang. …Y de pronto, de una forma natural, ambos polos de investigación se fueron fundiendo en mí. Quizás se trate de mi continua búsqueda del punto de equilibrio; un punto reencontrado entre la complementariedad del Microcosmos y del Macrocosmos, entre la mística y la física, entre la poesía y el intelecto, entre la espiritualidad y la ciencia. Así nació La Dimensión Cuántica, de la Física Cuántica a la Conciencia.

Las raíces más profundas de esta obra quizás se remonten hacia aquellos años de adolescencia en que a uno se le despierta el interés sobre el sentido de la vida, sobre el mundo y todo el firmamento. Era para mí importantísima la pregunta del por qué de todas las cosas. Durante aquellos años, en mi habitación en un piso a la costa, me ponía a escribir sobre cuestiones de metafísica, filosofía y matemáticas. Me interesaba el mundo de los misterios como a cualquier adolescente. Bastantes años después, con una carrera de magisterio atrás y haber tenido a mi hija Susanna, comencé a sentir una atracción especial por la Física. Aquello sucedió hacia el año 1989, y me decidí por emprender con todo el entusiasmo del mundo esta carrera. Por aquél entonces, con la impaciencia de un niño que espera la hora del recreo, yo esperaba que me hablaran sobre los misterios de la Cuántica, sobre los agujeros negros y los viajes interestelares. Pero, al principio no fue así. El primer año fue bastante duro. Complicados cálculos matemáticos, un sinfín de fórmulas y problemas llenaban día a día la pizarra (ahora, cuando pienso en ello considero que son bonitas las fórmulas y los laboriosos cálculos que te hacen sumergir en un mundo muy especial). Fue al cabo de un par de años cuando realmente empecé a disfrutar del mundo de la Física y pude participar activamente en los temas que tanto me apasionaban. ¡Esto sí fue una odisea! Mi afición dentro del campo de la Física Teórica me condujo a que me decidiera a emprender los cursos de doctorado en Física de Partículas y Gravitación. Mis investigaciones se dirigían hacia el estudio de la materia oscura invisible del Universo. Aquel misterio me atraía enormemente y continúa siendo hoy en día la gran incógnita de la Cosmología actual.

  En este período, iban apareciendo personas interesantes con las que dialogar, con las que aprender, con las que me brindan las oportunidades para crecer. Algunas de ellas me empujaban a que yo me sumergiera más profundamente en el estudio de la Física Cuántica. Recientemente he tenido la oportunidad y la suerte de entrar en contacto con la medicina energética, la cual se sustenta firmemente sobre la Física moderna. En esta línea de investigación, puedo aportar mi pequeña semilla y a la vez ampliar mi propia visión de las cosas. Tal contacto me ha ayudado a profundizar en la relación de la Física Cuántica con el ser humano y dar esta aura holística a la misma Cuántica.

A través del libro trascenderemos la realidad observable a partir de la rica información que nos ofrece el mundo de lo inmensamente pequeño y la grandeza del vasto Cosmos. Con el mástil de la Cuántica viajaremos por los territorios del mundo denso y por los mundos más sutiles. Ya desde el primer capítulo, titulado La Luz y la Conciencia, se refleja el común denominador que caracteriza esta obra: el anclaje entre la parte más densa y la faceta más sutil. El mundo cuántico representa el campo de interconexión entre la energía y la materia, y es donde la complementariedad de la materia y de la conciencia, del cuerpo y de la mente, se vuelve más tangible. En tales dominios, la frontera entre ambas polaridades se vuelve difusa. Con la inmersión en la dimensión cuántica nuestra perspectiva se ensancha y abarcamos un poquito más. Los muros de nuestra lógica habitual se derrumban, el espacio tridimensional da paso a una realidad multidimensional. Por esta razón, también me dirijo al Universo Profundo, invitando al lector a un viaje por el Océano Cósmico. Investigaciones de la Cosmología en consonancia con investigaciones en el mundo subatómico apuntan a la existencia de una esfera sutil aún por conocer y convergen con una idea milenaria de la cual nos hablan los textos esotéricos: la existencia de un medio holográfico donde se funden el mundo material y el mundo espiritual. Así es el mundo cuántico: reencontramos el océano en una gota de agua. Pero, no menos fascinante que conocer nuestra metrópolis estelar es hacer una exploración hacia atrás en el tiempo, hacia nuestros orígenes, cuando nuestro Universo era extremadamente pequeño, dotado de energías elevadísimas, reflejo de altísimas vibraciones que latían en ese germen. A través de nuestra aventura por los ladrillos fundamentales de la naturaleza y las leyes que gobiernan éstos, se alzan la perfección y la coherencia. Sólo con dirigir nuestra atención al mismísimo corazón central del átomo surge la asombrosa armonía que correlaciona todo en un perfecto orden. Observando el átomo me doy cuenta de la Chispa de Vida que se alberga en su interior. La danza de las partículas elementales me deslumbra con su magia. Nada está fijo ni estático. Infinitas posibilidades se despliegan por el mundo subatómico. Nada está predeterminado. La Cuántica nos habla de un río de libertad que va surcando la superficie de la Tierra y, por supuesto, todo el Universo.

© Teresa Versyp, 2005

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