Los quarks son los bloques fundamentales de construcción de la materia. Las colisiones a velocidades relativistas rompen las partículas subatómicas en sus fragmentos constituyentes, es entonces cuando los misteriosos y tremendamente elusivos quarks se dan a conocer durante un fugaz instante antes de recombinarse de nuevo instantaneamente. Esta inestabilidad impide prácticamente su estudio requiriendo complejos equipamientos como los gigantescos aceleradores, donde se generan las colisiones entre partículas.

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La ilustración muestra el tamaño relativo entre una estrella de neutrones ( 20 km de diámetro), una estrella de quarks ( 12 km) y el Gran Cañón del Colorado ( 30 km de anchura borde a borde).

Científicos de la Universidad de Calgary y el Laboratorio Nacional Argonne, en Illinois, han predicho una nueva vía de estudio para desentrañar la naturaleza de los quarks: las estrellas de neutrones. Una estrella de neutrones es tan densa que una cucharadita de su material pesaría miles de millones de toneladas. Tal densidad genera intensas presiones en el núcleo estelar, en ocasiones de magnitud suficiente para exprimir los usuales agrupamientos de quarks y que éstos permanezcan libres. Este proceso, denominado «deconfinamiento de quarks», puede efectivamente transformar una estrella de neutrones en una «estrella de quarks». Durante este nacimiento de un nuevo especimen de estrella se liberarían tremendas cantidades de energía produciendo lo que los astrónomos de Calgary y el Laboratorio Argonne han denominado una «Nova Quark», una implosión teórica que, de existir, ayudaría a comprender determinadas explosiones muy energéticas observadas en el Universo cuya explicación aún no existe…

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