CROP CIRCLES: Círculos misteriosos en los campos (p2)

Crop Circle de Woodborough con un complejo patrón formado por 22 curvas que se cruzan

Crop Circle de Woodborough con un complejo patrón formado por 22 curvas que se cruzan

Algunas pruebas contundentes de que los crop circles son algo más que una diversión por parte de los llamados circle makers (autores de círculos) son las que voy a explicar a continuación.
En primer lugar, las formaciones son afectadas a nivel celular, tal como indica la aparición de paredes celulares agrandadas o cavidades de expulsión en los nodos de los tallos según estudios del equipo de W.C. Levengood, N.Talbott y J. Burke. Es observada una dilatación entre un 115% y un 200% respecto a los nodos normales. Este fenómeno se puede entender como un rápido e intenso calentamiento por microondas, las cuales son parte crucial en el proceso de doblamiento de los tallos. Es difícil entender que una producción artificial de crop circles por medios mecánicos pueda generar una emisión de microondas. Sobre estas ondas volveremos más tarde.
En segundo lugar, se ha encontrado material magnético ferroso en el interior de los círculos en forma de pequeñas esferas de una decena o varias decenas de micras (10-6m). Esto es curioso y más teniendo en cuenta que en zonas donde es usual el fenómeno de ball-lightning (bolas de luz de origen desconocido, todavía inexplicables por la física actual) también se ha detectado la presencia de dichas partículas.
En tercer lugar, tenemos una serie de efectos secundarios dignos de investigación. En presencia de los crop circles hay fallos destacables en maquinaria electrónica y mecánica, como descargas de baterías, alteraciones fotográficas y de vídeo, fallos en los móviles,…Asimismo los efectos sobre los visitantes son diversos como, por ejemplo, sensación de aumento de calor, hormigueo, náuseas, dolor de garganta, ciclos menstruales alterados entre otros. También es frecuente un ruido de “chisporroteo eléctrico” o de pasos incorpóreos. Incluso se han registrado casos de distorsión espacio-temporal (por ejemplo, retrasos en relojes).

Foto de Lucy Pringle
Foto de Lucy Pringle

Todos estos efectos son fruto de estudio minucioso y se han llegado a algunas conclusiones interesantes. Es evidente que las microondas intervienen en su producción. La cuestión radica en cómo son generadas; una posible explicación giraría entorno a los electrones, cuya frecuencia ciclotrón (frecuencia de precesión del electrón que está situado en un campo magnético) en la atmósfera se sitúa entre 2,4 y aproximadamente 6 GHz, estando ésta en la franja microonda. Cabe destacar que precisamente a la frecuencia de 3 GHz se produce la resonancia de spin de los electrones de los átomos del aire, es decir, que a esta frecuencia los electrones se excitan energéticamente. Este mecanismo se vería ampliado por el efecto piezoeléctrico del cristal de cuarzo (Si O2) que es abundante en muchas regiones donde se producen crop circles.
Los electrones están relacionados con la ionosfera, capa de la atmósfera situada entre 80 y 800 Km sobre la superficie terrestre. La ionosfera se considera la parte ionizada de la atmósfera debida a la radiación solar y al impacto de los rayos cósmicos. Hace de espejo de las ondas de radio emitidas desde la superficie terrestre posibilitando que éstas puedan viajar grandes distancias sobre la Tierra. Las auroras también son producidas en esta región. Electrones provenientes del Sol chocan con los átomos de la ionosfera generando estas bellas cortinas de luz, que se manifiestan mayoritariamente en las zonas de los polos, ya que entran con más facilidad a través de la atmósfera al no quedar atrapados por los cinturones de Van Allen. Estos cinturones están compuestos por electrones y protones. El primer cinturón se extiende más o menos entre los 800 y los 12.000 Km de la superficie terrestre y está compuesto por electrones y protones provenientes de la desintegración de neutrones que han sido producidos por la interacción de los rayos cósmicos con la atmósfera terrestre. El segundo cinturón o cinturón externo se extiende desde unos 25.000 Km de la Tierra hasta los 60.000 Km y consiste principalmente en partículas cargadas emitidas por el Sol, en su mayoría electrones. Ambos cinturones sirven de protección contra el impacto de dichas partículas cargadas ya que éstas giran en espiral entorno a las líneas magnéticas del campo terrestre.

Ilustración que muestra los cinturones de Van Allen
Ilustración que muestra los cinturones de Van Allen

Sin embargo, veremos un poquito más adelante que tanto nuestra ionosfera como los cinturones de Van Allen están sufriendo cambios sustanciales y que esto seguramente guarda relación con el fenómeno de los círculos y el de ball-lightning.
Otro de los efectos es que hay evidencias de audición microonda o efecto Frey, el cual también es producido a la frecuencia de 3 GHz. Se sabe que el rango de frecuencias audible para el ser humano es de 20 – 20.000 Hz. En presencia de meteoritos, auroras, radares y otros fenómenos aún por investigar en ocasiones se oyen sonidos generados dentro del cerebro, correspondientes a frecuencias de la zona microonda, estando éstas muy por encima de las frecuencias audibles normales. El hecho de sentir pasos en los crop circles u oír voces procedentes de ninguna fuente conocida puede tener su explicación en este fenómeno. En relación a ello, sonidos y vibraciones parecen ser ingredientes esenciales en el proceso de creación de los círculos.
Otros ingredientes propuestos son el agua (cuyas moléculas en su movimiento de rotación producen microondas) y la actividad tectónica que amplifica todo el proceso. Podría ser que debido a la alta humedad registrada en las zonas del Sud de Inglaterra tuviera más facilidad el proceso, añadiendo la ventaja de la proximidad de zonas megalíticas importantes como Avebury o Stonehenge, o lugares míticos próximos a los famosos caballos blancos esculpidos en la roca, como, por ejemplo, el caballo blanco de Alton Barnes que podemos apreciar en una de las fotografías de este artículo. Seguramente existen varios factores propicios al fenómeno a nivel energético sutil terrestre. Claro que los crop circles no son exclusivos de Inglaterra. Son registrados en muchísimas zonas del mundo, como Australia, Estados Unidos, Rusia, Canadá, Japón, Alemania, Países Bajos, y un largo etc. Y no solo los cereales son el elemento afortunado para mostrar los complejos y bellos pictogramas; la nieve, el hielo y la arena también pueden ser soporte de dichas formaciones.

Algunos científicos, por su parte, sostienen que los múltiples fenómenos de luz en forma de pequeñas esferas luminosas que parecen tener comportamiento inteligente, registrados en la proximidad de los pictogramas, son los responsables de su creación, como se puede observar en algunas grabaciones de vídeo. Lo interesante es que estas esferas de luz son cada vez más frecuentes en nuestro planeta; al fenómeno se le llama ball-lightning o earth-lights (luces terrestres). Se trata de la manifestación anómala de bolas luminosas que aparecen en diferentes lugares del planeta. El lugar de honor lo ocupa el valle de Hessdalen (Noruega), seguido de Canadá (Lago Ontario, Tagish, St Louis) e Inglaterra, Estados Unidos (el valle de Hudson, el desierto de Arizona), Australia, Italia, etc.

Este fenómeno luminoso aparece como una bola de luz brillante en el cielo producida a menudo durante tormentas o importantes descargas eléctricas, o como luces cerca del suelo en presencia de determinados procesos geofísicos. Son apariciones inexplicables por la física de plasma convencional, ya que son de una intensidad energética muy elevada, de una gran persistencia y de un comportamiento un tanto extraño como, por ejemplo, la capacidad de engendrar bolas de luz secundarias (según los estudios de Massimo Teodorani, en 2004, el color de la bola principal suele ser blanca, mientras que las mini-esferas expulsadas suelen ser de color verde). También se han observado en su presencia la aparición de partículas metálicas muy pequeñas, también de forma esférica, y que en su mayoría son de hierro, como he comentado antes. Las luces, aunque en su mayoría son esféricas y blancas, pueden adoptar formas y ser de colores muy diversos. En cuanto al tamaño pueden oscilar entre unos cuantos centímetros a algunas decenas de metros. Son registradas tanto cerca del suelo como en el cielo y la imagen fotográfica corresponde en su mayoría a un objeto esférico aparentemente sólido que radia uniformemente en todas las direcciones. Se piensa que dicho fenómeno está relacionado con ciertas interacciones entre procesos geofísicos, como la presencia de fuerzas tectónicas y el efecto piezoeléctrico, y ciertos procesos cósmicos, como las perturbaciones magnéticas originadas por la actividad solar y la cascada de rayos cósmicos a través de nuestra atmósfera. La abundancia de cuarzo, la fuente principal de piezoelectricidad, de cobre y de hierro favorece la liberación de electricidad y de campos electromagnéticos, condiciones óptimas para la generación de estas luces. También merecen un análisis exhaustivo las partículas altamente energéticas que son producidas por el Sol que llegan hasta nosotros.

El caso es que a nuestro planeta azul cada vez con mayor frecuencia y con mayor intensidad le va llegando una gran corriente energética en forma de partículas cargadas. Esto es debido básicamente a dos factores.
En primer lugar, nuestro sistema solar está atravesando una nube interestelar altamente energética; actualmente el sistema solar en su movimiento alrededor del centro galáctico se está moviendo hacia la constelación de Hércules. Esto está produciendo estados excitados energéticos en todos los planetas y en el Sol. Evidentemente los efectos de ello ya se están produciendo: aceleración en el desplazamiento de los polos magnéticos, un considerable aumento en frecuencia y en intensidad de los eventos climáticos atmosféricos (por ejemplo, el número de catástrofes naturales ha crecido un 410% entre 1963 y 1993), un crecimiento muy acusado en la velocidad, cualidad y cantidad de la actividad solar, cambios importantísimos en el clima (hay evidencias de que estamos entrando en un período de una gran inestabilidad de temperatura, similarmente al que tuvo lugar hace 10.000 años), además de haber alteraciones significativas en la distribución de la capa de ozono, en la composición de la atmósfera y en la amplitud de los cinturones de Van Allen. Esto afecta, por su parte, a la cantidad de material plasmático que está entrando por los polos, significando que estamos expuestos a una mayor cantidad de partículas cargadas, entre ellas electrones, y repercutiendo a su vez en nuestra salud y bienestar. Como dice Dr Alexei Dmitriev, profesor de Geología y Minerología del Departamento Siberiano de la Academia Rusa de Ciencias:
“Nos estamos encontrando con un problema de adaptación de la humanidad y de todas las formas de vida en este estado nuevo de la Tierra. Cada ser humano pasará por una especie de control de calidad a fin de que cumpla estas nuevas condiciones”.

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